Más chistes de chistes de borrachos
Ver todos →—¿Cuál es el santo de los borrachos? —San-Gría.
Un borracho frente a una estatua: —Oye, tú, ¿me puedes decir dónde estoy? —... —¡Vaya! ¡Este está más borracho que yo, que ni hablar puede!
—¿Y por qué no deja de beber? —Cuando no bebo, veo doble. —¿Y eso qué tiene de malo? —¡Que entonces no sé a cuál de las dos botellas agarrar!
Va un borracho tambaleando por la calle: un pie en la acera, otro en la calzada. Un policía lo para: —Tengo que llevarlo a la comisaría, está usted borracho. —¿Está seguro, agente? —Segurísimo. —¡Menos mal! Pensé que me había quedado cojo.
Un borracho intenta abrir la puerta con un cigarrillo: —Oiga, eso es un cigarro. —¡Ay, Dios mío! ¡Entonces me fumé la llave!
Un borracho se mira en un charco: —¡Oye, qué feo es el vecino de abajo!