—¿Qué le dice un policía a su propio ombligo? —Queda usted detenido: está rodeado de pelos.
#policia
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—¿Por qué los policías no cuentan chistes? —Porque no pueden permitirse perder la autoridad.
—¿Por qué los policías llevan un hacha? —Para romper el hielo con los sospechosos.
—Agente, ¿por qué lleva ese perro tan feo? —Es un perro policía. —¿Y por qué no lo parece? —Porque va de paisano.
—¿Por qué los policías van siempre de tres en tres? —Uno lee, otro escribe y el tercero vigila a los dos intelectuales.
¿Cuál es el colmo de un policía? Tener dos esposas y que ninguna sea suya.
—¿Por qué los policías llevan una paloma en el hombro? —Para tener un móvil con cámara.
En el examen para entrar a la academia, el tribunal le pregunta a un aspirante: —¿Cómo dispersaría usted a una multitud? —Pasando el sombrero para una colecta.
—Policía, ¡me han robado la bicicleta! —¿Llevaba timbre? —No. Por eso no llamé antes.
—Agente, mi mujer ha desaparecido hace tres días. —Deme una descripción, por favor. —Rubia, ojos azules, alta… —¡Un momento! Me había dicho que su mujer es morena y bizca. —Sí, sí, ya lo sé. Pero a ver si me traen a la otra.
—¡Policía, están entrando a robar en mi casa! —¿Y dónde vive usted? —En la calle Mayor, número 5. —Mandamos una patrulla… si encontramos sitio para aparcar.
—Policía, ¡mi coche ha volado! —¿Cómo que ha volado? —Pues sí: lo aparqué aquí y ya no está.
Llama un señor a la comisaría: —Policía, ¡mi suegra ha desaparecido! —No se preocupe, la encontraremos. —¡No, no! Llamaba justo para que no se molesten en buscarla.
—Policía, hay un hombre muerto en la calle Postigo. —¿Cómo se escribe «Postigo»? —Eh… espere un momento, mejor lo arrastro hasta la calle Real.
—¡Agente, agente, un ladrón se llevó la radio del coche! —¿Y qué modelo era? —No lo sé, solo recuerdo que ponía «Sony». —Pues «Sony» de menos.
—¿Es usted el policía de guardia? —Sí, dígame. —Pues despierte al de sueño, que me han robado.
—¡Policía, policía! Acaban de robarme el coche. —¿Vio usted al ladrón? —No, pero apunté la matrícula.
—Agente, ¿ha visto usted el cartel de 80? —Sí. —¿Y entonces por qué iba a 120? —¡Es que no vi el cartel donde estaban ustedes!
—Señora, ¿sabe usted por qué la he parado? —Porque no me ha podido adelantar.
—Agente, ¿me multa por ir a 100? —No. Le multo por ir a 100 en una zona de 30. —Ah, y yo que pensaba que era por el color del coche.
En un control el guardia le acerca el aparato a un conductor: —Sople, por favor. —¡Pi-piii! —En el alcoholímetro, no que me pite usted a mí.
—¿Por qué me detiene, agente? —Porque no lleva el cinturón puesto. —Es que no me combina con la camisa.
—Señor, me he fijado que circula usted en zigzag. —¿Y entonces qué quiere, que vaya en zag-zig?
Un agente para a un conductor en la autopista: —¿Por qué me detiene? —Porque iba usted a 140. —¡Imposible, si llevo solo diez minutos al volante!
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