—Agente, ¿por qué me multa, si no he hecho nada? —Por prevención. Con esa cara, algo estará planeando.
#anticchiste
177 chistes con esta etiqueta.
—Señor policía, ¿puedo aparcar aquí? —No. —¿Y todos esos coches? —Ellos no me han preguntado.
—¡Policía, hay dos mujeres peleándose por mí! —¿Y qué tiene de malo? —¡Que va ganando la fea!
—Policía, ¡me han robado la bicicleta! —¿Llevaba timbre? —No. Por eso no llamé antes.
—Policía, ¡mi coche ha volado! —¿Cómo que ha volado? —Pues sí: lo aparqué aquí y ya no está.
—¡Policía, policía! Acaban de robarme el coche. —¿Vio usted al ladrón? —No, pero apunté la matrícula.
—Señora, ¿sabe usted por qué la he parado? —Porque no me ha podido adelantar.
En un control el guardia le acerca el aparato a un conductor: —Sople, por favor. —¡Pi-piii! —En el alcoholímetro, no que me pite usted a mí.
—Jaimito, ¿qué tal tu primer día de clase? —Mal, mamá. Tengo que volver mañana.
—Jaimito, ¿por qué le tiras piedras a la gente desde la azotea? —Para que vean que soy un chico de alto nivel.
—Jaimito, ¿es cierto que los peces grandes se comen a los pequeños? —Sí, profe. —¿Y también se comen las sardinas? —Sí. —¿Y cómo hacen para abrir la lata?
—Jaimito, ¿por qué estás frente al espejo con los ojos cerrados? —Para ver cómo soy cuando estoy dormido.
—¡Papá, papá, he metido tres goles! —¡Qué bien, hijo! ¿Y cómo habéis quedado? —Perdimos dos a uno.
—Mamá, ¿los caramelos de chocolate caminan por la pared? —No, Jaimito. —Vaya... entonces me he comido una cucaracha.
—Jaimito, ¿por qué le has pegado a tu hermana con la silla? —Es que el sofá pesaba mucho, mamá.
—¡Mamá, mamá, ya sé escribir! —¿Y qué has escrito, hijo? —No lo sé. Todavía no sé leer.
—Jaimito, ¿qué te pasaría si te cortaras una oreja? —Me quedaría medio sordo, profe. —¿Y si te cortaras la otra? —Me quedaría ciego. —¿Por qué ciego? —Porque se me caerían las gafas.
—Jaimito, ¿qué cinco libros te llevarías a una isla desierta? —¡¿Tengo que leer cinco libros?!
—Doctor, ¿puedo bañar a mi hijo con diarrea? —Hombre, si tiene suficiente...
—Papá, ¿puedo ver la tele? —Sí, pero no la prendas.
—¿Sabes que mi hermano lleva en bicicleta desde los cinco años? —¡Pues qué lejos debe de estar ya!
Había una vez un hombre tan pequeño, tan pequeño, que se subió encima de una canica y dijo: «¡El mundo es mío!»
—¿Está Agustín? —No, estoy incomodín.
Érase una vez un chiste tan malo, tan malo, que pegaba a los otros chistes.
Mostrando 24 de 177 chistes (24 por página).