EN EL BARBERO

Llegan Santiago Abascal y Pablo Iglesias al barbero a la vez. Y los peluqeros deciden no decir ni mu, para evitar que ambos políticos se enzarcen en una acalorada discusión.

Al acabar casi al mismo tiempo de que les cortaran el pelo y/o rasuraran la barba, uno de los peluqueros agarra la loción refrescante e Iglesias lo frena y le dice: ¿Está Ud. loco? Si llego a casa con ese olor mi mujer va a pensar que estuve en un prostíbulo.

Y le pregunta el otro peluquero a Abascal: ¿Quiere que le ponga la loción refrescante Sr. Abascal?

Abascal: Sonriendo le dice: Sí, sin problemas, porque mi mujer no sabe como huele un prostíbulo.